El RETO: ¿Por qué no vivimos en una dictadura militar?



"O'Brien:
Crees que existe algo llamado naturaleza humana, que se irritará por lo que hacemos y se volverá contra nosotros. No olvides que la naturaleza humana no existe; ¡nosotros la creamos!" (Orwell, 1984)


Siguiendo con una mala costumbre de responder cuando no se me pregunta directamente y de acudir cuando no estoy invitado expresamente me he apuntado al bombardeo. Citoyen desde la ley de la gravedad plantea la siguiente pregunta:

¿Por qué no vivimos en una dictadura militar?


"Lo cierto es que el mundo está lleno de fenómenos misteriosos que son difíciles de explicar. Uno de ellos me vino a la cabeza con el tema de Bolivia cuando hablaban de que el ejército había decidido mantenerse leal al Estado. Nos hemos acostumbrado, pero es algo extremadamente sorprendente que no vivamos en todos los Estados del mundo en dictaduras militares".

"No hay ninguna razón por la que los militares deban decidir obedecer al Estado y poseen los medios para desobedecerle quedando impunes". Más si cabe- "cuando el ejército es sin duda el perdedor neto de la modernidad; son los funcionarios de alto nivel que menos cobran y están marginados de la vida política"
"La explicación debería contener (idealmente) un pequeño párrafo explicando el método / paradigma que se va a usar (individualismo, holismo, racionalismo, evolucionismo,…) y a continuación una explicación del fenómeno a ser posible con algún ejemplo histórico (o ficticio con la condición de ser verosímil)."

Para empezar, la pregunta da con una de las claves o piedras de toque de la democracia. Una de sus características principales es que los militares no tutelan, dirigen o detentan el poder político y esto está, en mi opinión, por encima incluso de otros atributos más coyunturales históricamente como el parlamentarismo, el sistema de partidos o la celebración de un determinado tipo de elecciones.
También a mi la pregunta me remite "a un fenómeno misterioso que es difícil de explicar" ya que la formación de ejércitos ha supuesto un auténtico punto de no retorno en diversos momentos clave de la historia de la evolución política de nuestras sociedades y la historia de España de los últimos 30 años es un paréntesis militar excepcional sin pronunciamientos ni golpes de estado. También estaría en la línea de preguntas que "parecen una cuestión de magia" como ¿por qué no nos hemos aniquilado atómicamente hace ya mucho tiempo? o ¿
qué modeliza el esquema de incentivos de un banco central (de Citoyen)?.
¿Por qué no se cumple con exactitud la profecía Orwelliana?, ¿por qué una vez que la guerra ha cambiado su naturaleza y ya no sirve para deponer élites sino para fortalecerlas, estas élites militares no se han consolidado en todo el planeta?. Por supuesto me niego a apelar a la providencia como explicación aunque a veces estoy más tentado que Kantor en el primer párrafo del original a apelar a la magia (o peor aún, a la autopoiesis). Por último la pregunta está en la línea del buen pensamiento científico que se basa en plantear preguntas interesantes más que respuestas acertadas, así que prefiero no intentar resolver el misterio y esperar por la respuesta del autor. Mi intención es simplemente participar .


Mi respuesta es simplemente un esbozo de biopolítica entendida como metodología -"la intersección entre las ciencias de naturaleza y la ciencia política"- y como paradigma -"el desarrollo de una teoría política evolucionista". De todas las disciplinas biopolíticas he elegido la teoría de juegos porque así mi hipótesis sería susceptible de ser modelada matemáticamente y por que hay precedentes de respuestas a la pregunta que nos ocupa.
Es obvio, como señala el autor, que en un enfrentamiento directo, las dictaduras están mejor adaptadas que las democracias, al igual que, a la hora de conseguir el poder, los militares están mejor adaptados que los civiles . Pero no solo de adaptación habla la evolución. Las estrategias evolutivamente estables podrían ser un mecanismo evolutivo independiente de la selección natural. Aunque fueran una manifestación más de la selección natural deben ser tenidas en cuenta para no caer en una perspectiva ultra-adaptacionista. Aunque en un enfrentamiento directo los halcones (las dictaduras o los militares) venzan a las palomas (las democracias o los civiles) es matemáticamente posible demostrar que ser paloma tiene sus ventajas sobre ser halcón.
Si pudiera demostrarse sin ningún género de dudas (y no fuera una hipótesis tan controvertida) que las dictaduras son más propensas a declararse la guerra que las democracias -tal y como sostiene La teoría de la paz democrática- y teniendo en cuenta la abundancia de ejemplos en los que una dictadura ha sido eliminada por los errores derivados de su voracidad militar, entonces tendríamos una sencilla respuesta matemática a por qué no vivimos en una dictadura, que podría expresarse en un diagrama similar al del juego halcón -paloma. Porque las dictaduras militares no son estrategias evolutivamente estables.

Por una vez abandonar la teoría de la elección racional y dejar de considerar a los sujetos políticos agentes exclusivamente racionales no hace menos insondable el "misterioso fenómeno". Cualquier otra disciplina biopolítica podría arrojar una interpretación aun más controvertida y señalar a la propia naturaleza humana como un elemento de resistencia al totalitarismo. Esto podría ser tendencioso aunque en el fondo estoy convencido de que, no solo muchos totalitarismos, sino muchos sistemas políticos fracasan por su negación, desconocimiento o confrontación de esta naturaleza humana. Grosso modo, estoy de acuerdo con Eduardo en que nos equivocamos si creemos ver "la naturaleza humana en rasgos tan recientes como la libertad personal, la propiedad privada, el capitalismo financiero o los parlamentos". Pero en las dificultades a las que se enfrentan las dictaduras algo de resistencia innata tiene que haber. "Esa ambivalencia entre poder y resistencia que caracteriza la política humana", "entre el deseo de dominar de unos pocos -y las facilidades estratégicas para conseguirlo según la aplicación en teoría de juegos de la ley de hierro de la oligarquía - y el deseo de muchos de estar libre de la explotación" -y la ventaja que otorgan muchos juegos al que resiste o defiende- a la que se refiere Héctor, es un equilibrio muy inestable no exento de oscilaciones bruscas. Así que no es descartable "un sombrío "retorno de la historia" marcado por la vitalidad de nuevas autocracias a las que será preciso hacer frente" al que se refiere Eduardo.


LECTURAS RECOMENDADAS
-La pregunta original de Citoyen, la respuesta de Héctor y la de Eduardo Zugasti


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