"El cerebro humano es una máquina mucho más impresionante que el genoma. Si os gustan las medidas cuantitativas, tiene billones de sinapsis en lugar de miles de millones de bases y su peso se mide en kilos en lugar de en microgramos. Si preferís la geometría, es una maquina analógica tridimensional en vez de una digital bidimensional. Si os gusta la termodinámica, genera grandes cantidades de calor mientras funciona, como una máquina de vapor. Para los bioquímicos, requiere muchos miles de proteínas, neurotransmisores y otras sustancias químicas, no solamente los cuatro nucleótidos diferentes del ADN. Para los impacientes, cambia literalmente mientras lo observas, ya que las sinapsis se alteran para crear memorias aprendidas, en tanto que el genoma cambia mucho más despacio que un glaciar. Para los amantes del libre albedrío, la poda de las redes neuronales, a cargo del implacable jardinero llamado experiencia, es vital para el adecuado funcionamiento del órgano, mientras que los genomas expresan sus mensajes de una forma predeterminada comparativamente pequeña".
"De todas formas, parece ser que la vida consciente, elegida, tiene ventajas sobre la vida automática, predeterminada por los genes. Sin embargo [...] esta dicotomía es falsa. El cerebro está creado por los genes. No es mejor que su diseño innato. El mismo hecho de ser una máquina diseñada para ser modificada por la experiencia está escrito en los genes. Cómo lo hace es uno de los grandes misterios de la biología moderna. Pero no cabe duda que el cerebro es el monumento más bello a las capacidades de los genes. Es el símbolo de un gran dirigente que sabe cuando delegar".
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Matt Ridley es mi divulgador científico favorito del panorama actual y con el que más empatizo políticamente. No he podido resistirme a reproducir estos parrafos de "Genoma: la autobiografía de una especie en 23 capítulos".
Ilustración: Estudio del cerebro, Da Vinci, 1508
microentrada: ODA AL CEREBRO, DE MATT RIDLEY
Etiquetas:
cerebro,
genes,
MATT RIDLEY
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